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Cultura Cervecera

Curiosidades de la cerveza en el mundo

Como cada año, este primer viernes de agosto se celebra el Día Internacional de la Cerveza y desde Sabeer hemos querido aprovechar la ocasión para hacer un breve recorrido por varios de los países con mayor tradición cervecera del mundo buscando alguna de sus principales aportaciones a la evolución de esta deliciosa bebida, con siglos de historia pero de una pujante actualidad.

Nuestro punto de partida es Alemania, donde muchos investigadores sitúan el origen de las cervezas lager, término precisamente alemán cuyo significado es ‘almacén’. Estas cervezas aparecen durante el siglo XV como resultado de combinar dos elementos físicos: el frío y el tiempo. Y es que la fermentación de los mostos en los sótanos de los monasterios obligó a las levaduras a trabajar a temperaturas más bajas de lo habitual, dando como resultado cervezas de aroma muy limpio, sin las notas afrutadas y especiadas que dan las levaduras de alta fermentación. Esto, añadido a un periodo de maduración más largo en aquellos sótanos acondicionados con hielo y nieve, ofrecía como resultado unas cervezas elegantes, más redondas en sabor y de aspecto menos turbio, por la sedimentación de los sólidos. Las cervezas lager comenzaban su lenta conquista del mundo.

Pero si las lager nacieron en Alemania, fue en Bohemia -hoy República Checa- donde estas cervezas encontraron el trampolín que las llevó hasta los consumidores de los 5 continentes. A mediados del siglo XIX, de la mano del maestro cervecero alemán Josef Groll y de la tecnología inglesa más avanzada para el horneado de las maltas, aparece en la ciudad de Pilsen una cerveza dorada, cristalina y muy refrescante, que desde ese momento llevará el nombre de la localidad a todos los rincones del planeta. Elaborada con el agua extraordinariamente blanda de la región y con el lúpulo autóctono Saaz, puede que esa mezcla entre lo local y lo universal marcara el ADN cosmopolita de este estilo que hoy se versiona y elabora en casi todos los países del globo.

La próxima parada de este viaje cervecero es Bélgica, país con una variedad de estilos tan grande que nos hace casi imposible elegir solo uno entre ellos. Pero si hay algo absolutamente diferencial respecto al resto del mundo son sus cervezas de fermentación espontánea, conocidas también como lámbicas. Probar una de estas cervezas ácidas y con gran riqueza de matices es también una manera de viajar al pasado ya que, hasta que la tecnología permitió identificar y aislar cada tipo de levadura, el perfil organoléptico de la cerveza estaba en buena parte en manos del azar. En pleno siglo XXI, abrir las ventanas de la fábrica para que entren y se depositen en el fermentador las levaduras ambientales, y utilizar lúpulos deliberadamente envejecidos para que apenas aporten amargor y aroma, es lo más contracorriente que nos podemos imaginar.

Si las diferentes formas de hacer cerveza en cada región han definido muchos de los estilos que hoy disfrutamos, el hábito y placer de consumirla en cualquier momento también ha dado lugar a alguna tipología, como ocurrió en la Inglaterra de la Revolución Industrial. En un país donde la cerveza y el pub son un patrimonio cultural reconocido, no es extraño que empresarios y trabajadores pactaran unos descansos específicos durante las duras jornadas de las fábricas para refrescarse con una buena pinta. Eso sí, de baja graduación alcohólica, para que el retorno al puesto de trabajo fuera viable y seguro (dentro de lo que cabe). Así nació el concepto de ‘cervezas de sesión’, que se disfrutaban en las pausas entre cada bloque de horas de trabajo o ‘session’. Hoy es habitual encontrar versiones ‘session’ de diferentes estilos, especialmente IPAs, que sorprenden por su mayor ‘bebestibilidad’ gracias a ese menor contenido alcohólico e intensidad sensorial.

Acabamos nuestro recorrido de hoy por las curiosidades de la cerveza en los Estados Unidos. Un país caracterizado por el consumo masivo de cervezas lager muy ligeras de cuerpo y sabor, pero donde curiosamente -o precisamente por ello- nace el movimiento craft a finales del siglo XX, que trae consigo una oferta infinita de recetas y estilos muy diferentes entre sí pero siempre con fuerte personalidad. Aquellos pioneros de los 70’ saltaron de sus garajes a los brewpub, crearon pequeñas fábricas y evolucionaron hasta consolidarse en un poderoso mercado local y expandirse por el mundo. Gran parte de la variedad cervecera que hoy disfrutamos se la debemos a estos inconformistas que se inspiraron en los estilos clásicos europeos y les dieron un nuevo aire, a veces iconoclasta.

Como vemos, la historia de la cerveza está escrita sobre los intercambios entre distintos países a través de sus ingredientes, recetas, técnicas de elaboración y costumbres. Celebremos hoy este Día Internacional de la Cerveza eligiendo de esta diversidad el estilo que más nos apetezca y sobre todo con la mejor compañía.

¡Salud!

Julio Cerezo

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