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Cultura Cervecera

Cócteles con cerveza que no te puedes perder

¿Has probado algún cóctel que lleve cerveza como uno de sus ingredientes? Estoy casi seguro de que sí, aunque no seas consciente de ello de primeras. Quizá, como concepto, es algo extraño de pensar. Los cócteles más famosos no llevan cerveza, suelen estar hechos con aguardientes, licores y zumos o refrescos, y si acaso vino. Pero, ¿cerveza? Pues también los hay, y muy habituales.

Lo que pasa es que la mayoría de la gente, cuando escucha la palabra cóctel, piensa en una elaborada mezcla de ingredientes líquidos bien batidos en una coctelera y servidos en copas llamativas y muy decoradas. Pero, por definición, un cóctel es una mezcla de dos o más bebidas que en conjunto crean una nueva con sus propias características. Así, por ejemplo, una Radler es un cóctel (cerveza y refresco de limón). Por eso digo que prácticamente todos hemos probado alguna vez un cóctel hecho con cerveza.

En todo caso, también hay cócteles mucho más elaborados con múltiples ingredientes entre los cuales está presente la cerveza, y de ello voy a tratar aquí. Y aunque en España no sean muy conocidos, desde luego a los amantes de la cerveza siempre nos va a resultar cuanto menos curioso probar estos brebajes, y seguro que encontramos algunos que nos gustan mucho, porque ya te digo que hay tropecientos mil.

Te voy a dejar algunos para empezar de los que a mí más me gustan, que puedes pedir en coctelerías o, por qué no, probar a hacerte tú en casa, que también mola mucho.

  • Michelada: uno de los más famosos y que puedes encontrar en cualquier restaurante mexicano que se precie. Una mezcla de sabores salado, amargo y picante muy curiosa, con un punto cítrico muy refrescante y protagonismo de la cerveza:
    • Directamente en jarra de cerveza grande, se prepara una crusta en el borde con lima y sal (para los amantes del picante, se puede hacer con chile en polvo).
    • Se añaden 30 mL de zumo de lima o limón, una cucharadita de salsa de carne y otra de Tabasco y se mezcla todo con una cuchara.
    • Se añade hielo hasta arriba.
    • Se termina con 330 mL de cerveza, a elegir según el gusto. Es muy común usar una Pilsen suave mexicana como Pacífico o Sol, que aportan mucho frescor a la combinación. También se puede hacer con cervezas más oscuras, como una Negra Modelo, si buscamos algo más de sabor y consistencia.
    • Se decora con una rodaja de lima.
  • Cai-beer-inha: una versión de la conocida Caipirinha, un cóctel muy típico de origen brasileño que lleva lima, azúcar y cachaça.
    • Se corta una lima en cuartos y se mete en una coctelera con una cucharada de azúcar, machacando un poco para que el zumo de la lima disuelva el azúcar.
    • Se añaden 60 mL de cachaça y hielo y se agita bien la coctelera.
    • Se sirve en un vaso on the rocks con hielo picado, filtrando el hielo de la coctelera.
    • Se añaden 30 mL de IPA. Por ejemplo, la 28038 de CCVK, que aporta un buen contrapunto amargo para equilibrar el dulzor del coctel y un aroma afrutado muy potente que nos genera la sensación mental de estar en la playa más tropical de Brasil.
  • Zythum: un cóctel que nos lleva a lo más antiguo de la cerveza, de hecho, toma el nombre por una de las recetas más extendidas entre los antiguos egipcios, a la que añadían productos como la miel:
    • En una coctelera con hielo se mezclan 20 mL de ron miel, 10 mL de zumo de limón o lima y 10 mL de zumo de naranja natural.
    • Se agita bien y se sirve la mezcla en vaso long drink con hielo picado.
    • Se termina con 60 mL de Lager rubia. Por ejemplo, una cerveza como Spaten Helles crearía una buena sensación de frescor sin dejar de notar el dulzor del ron miel.
  • Bull: muy fácil de preparar y bastante refrescante, pensado también para ayudar a llevar una resaca si la noche anterior nos hemos pasado.
    • Directamente en vaso long drink se añaden 45 mL de ron blanco, 30 mL de zumo de limón y 30 mL de jarabe de azúcar.
    • Se mezclan los ingredientes con ayuda de una cuchara y se añade hielo hasta arriba.
    • Se termina con una cerveza negra, como podría ser una Arriaca Porter, creando una mezcla de colores muy llamativa gracias a su densidad que prácticamente decoran el cóctel. Mezclarlo todo o dejarlo con ese aspecto para beber es elección del consumidor.
  • Irish Car Bomb: un cóctel muy sencillo de solo dos ingredientes que puede ser el causante de tener que prepararse un Bull la mañana siguiente. Una auténtica bomba, pero se puede disfrutar en momentos especiales.
    • En un vaso de pinta, se sirve media Guinness Draught, dejando la mitad superior vacía.
    • En un vaso de chupito aparte se sirve Baileys Irish Cream.
    • Se introduce el vaso de chupito entero en el vaso de pinta con media cerveza.
    • Verás cómo se crea una curiosa gama de marrones por la diferencia de densidades. Tras ese momento, se brinda y se bebe el cóctel, normalmente de un trago (de ahí su peligrosidad, entra bastante fácil).

Estos son solo algunos ejemplos muy diferentes entre ellos, y podrás encontrar muchos más. A mí solo de contártelo ya me está apeteciendo una Cai-beer-inha, así que allá que voy a preparármela. ¡A disfrutar!

Pablo, Beer Sommelier

 

 

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