¡Hola guapetonxs! ¿Cómo está yendo la semanita?

He decidido pasarme por aquí para hablaros de cómo convertir una cena perezosa, de esas que no tienes ni fuerzas para tostar una triste rebanada en la tostadora, en un pedazo de cena con 3 latas de conservas marinas y unas cervezas que les van a ir al pelo. 😉

Vamos a empezar. Ya sabéis que a mí me gustan las cosas sencillas que, con un poquito de imaginación, se pueden convertir en algo muy diferente.

A continuación os voy a detallar las 3 latas que vamos a probar, dónde podréis encontrarlas, qué vamos a añadirles y, por último, qué cervezas tenéis que meter en la nevera. ¡Al lío!

Primera lata que vamos a buscar: “Zamburiñas en salsa de vieiras”, que podremos encontrar en la página web “Frinsa.es”. Con un par de latitas seguro que tenemos suficiente. Las colocamos sobre unas tostas de pan, ponemos un poco de queso para gratinar encima, y se van directas al grill del microondas a esperar a que el queso funda. He pensado que ese potente umami marino, junto a la untuosidad del queso, van a ir perfecto con un estilo de cerveza ácido, así que guardamos en la nevera una “Les Trois Mousquetaires Berliner Weisse” proveniente de Canadá, que nos aporta unas ligeras notas a limón, y una carbonatación alta.

La siguiente conserva que he elegido es “Jurel en salsa de escabeche” de “latiendadelasconservas.es”. Ahora vamos a viajar hacia Corea y prepararemos un Ssam con unas hojas de lechuga bien limpias. Colocamos los lomos de jurel encima y ponemos unas hojas de cilantro y menta, picamos unos anacardos y los echamos de topping. La cerveza que he elegido esta vez es una belga de trigo, la “Hoegaarden Wit-Blanche”, que evoca aromas afrutados y especiados, muy adecuados para refrescarse después de cada bocado.

La tercera lata que vais a disfrutar es “Filetes de caballa picantes con encurtidos”, de Minerva, la cual volvemos a encontrar de nuevo en “Frinsa.es”, así que aprovechad para hacer el pedido completo 😉 Esta vez os lo pongo más fácil aún. Abrimos una bolsa de patatas fritas (de las buenas, ¡no me seáis tristes!), y volcamos la salsa picante de los filetes de caballa (pero sin los filetes) dentro de la bolsa, cerramos bien, y hacemos un poco de “shaking” para que se impregnen bien. A continuación, colocadlas en un plato y servid los filetes de caballa por encima. Para este bocado vamos a darle caña a una IPA bien lupulada que nos limpie el paladar del gusto picantito que nos deja la caballa. Última cerveza de esta cena para vagos ilustrados, la “Península Hashtag”, una modern IPA con una carga extra de lúpulo.

¿Os ha gustado? Si es así hasta la próxima, ¡os camelo a todxs!

¡Hola guapetonxs! ¿Cómo está yendo la semanita?

He decidido pasarme por aquí para hablaros de cómo convertir una cena perezosa, de esas que no tienes ni fuerzas para tostar una triste rebanada en la tostadora, en un pedazo de cena con 3 latas de conservas marinas y unas cervezas que les van a ir al pelo. 😉

Vamos a empezar. Ya sabéis que a mí me gustan las cosas sencillas que, con un poquito de imaginación, se pueden convertir en algo muy diferente.

A continuación os voy a detallar las 3 latas que vamos a probar, dónde podréis encontrarlas, qué vamos a añadirles y, por último, qué cervezas tenéis que meter en la nevera. ¡Al lío!

Primera lata que vamos a buscar: “Zamburiñas en salsa de vieiras”, que podremos encontrar en la página web “Frinsa.es”. Con un par de latitas seguro que tenemos suficiente. Las colocamos sobre unas tostas de pan, ponemos un poco de queso para gratinar encima, y se van directas al grill del microondas a esperar a que el queso funda. He pensado que ese potente umami marino, junto a la untuosidad del queso, van a ir perfecto con un estilo de cerveza ácido, así que guardamos en la nevera una “Les Trois Mousquetaires Berliner Weisse” proveniente de Canadá, que nos aporta unas ligeras notas a limón, y una carbonatación alta.

La siguiente conserva que he elegido es “Jurel en salsa de escabeche” de “latiendadelasconservas.es”. Ahora vamos a viajar hacia Corea y prepararemos un Ssam con unas hojas de lechuga bien limpias. Colocamos los lomos de jurel encima y ponemos unas hojas de cilantro y menta, picamos unos anacardos y los echamos de topping. La cerveza que he elegido esta vez es una belga de trigo, la “Hoegaarden Wit-Blanche”, que evoca aromas afrutados y especiados, muy adecuados para refrescarse después de cada bocado.

La tercera lata que vais a disfrutar es “Filetes de caballa picantes con encurtidos”, de Minerva, la cual volvemos a encontrar de nuevo en “Frinsa.es”, así que aprovechad para hacer el pedido completo 😉 Esta vez os lo pongo más fácil aún. Abrimos una bolsa de patatas fritas (de las buenas, ¡no me seáis tristes!), y volcamos la salsa picante de los filetes de caballa (pero sin los filetes) dentro de la bolsa, cerramos bien, y hacemos un poco de “shaking” para que se impregnen bien. A continuación, colocadlas en un plato y servid los filetes de caballa por encima. Para este bocado vamos a darle caña a una IPA bien lupulada que nos limpie el paladar del gusto picantito que nos deja la caballa. Última cerveza de esta cena para vagos ilustrados, la “Península Hashtag”, una modern IPA con una carga extra de lúpulo.

¿Os ha gustado? Si es así hasta la próxima, ¡os camelo a todxs!

¿Cómo llevamos la semana guapetonxs?

Desde SABEER, a través del equipo estupendo que hemos formado, divulgamos la cultura cervecera más allá de los estilos más comunes que solemos beber, normalmente con amigos y en un ambiente social.

Y hoy, como cocinero (antes que beer sommelier) que soy, nos vamos a liar la manta a la cabeza, y vamos a proponer una manera diferente de disfrutar de los postres en la gastronomía.

Justamente ayer estuve viendo una película de cine clásico con mi abuela, que le encanta Humphrey Bogart, y me había preparado por la mañana su arroz con leche. Bueno, os confieso que para mí es: EL ARROZ CON LECHE. Ese arroz que me da “alegría de vivir”, como decía Ray Heredia.

Un arroz con medidas a “ojimetro” como decimos los cocineros, pero con un arte y un amor que quita el “sentío”.

Y ahí estaba yo, delante de semejante fuente, y casualmente me había traído una cerveza, pura fantasía, que le vino que ni pintado.

No sé si os habíais planteado maridar alguna vez postres con cerveza, pero es un ejercicio realmente divertido para el paladar y los sentidos.

Os voy a contar la cerveza que elegí, que en este caso fue una Salted Caramel Flat White Imperial Pastry Stout de Amundsen, unos noruegos que hacen unas cervezas súper ricas.

¡Qué divertido fue darle un pequeño sorbo y tomar con una cuchara el arroz con leche de mi abuela! Aparecía el caramelo salado, que realzaba claramente las notas lácticas y la canela del arroz. A cada trago de cerveza, el cuerpo te pedía darle un buen tiento al arroz con leche, esta cerveza nos permite querer más y más, no se te hace pesado disfrutar del postre. ¡Cómo me lo pasé amigxs!

Tengo otra historia súper divertida acerca de los postres con cerveza, de cuando empecé a trabajar con Álvaro Verdú, el chef principal de SABEER. Me enseñó una receta que rompió los esquemas preestablecidos que tenía acerca del uso de la cerveza en la gastronomía.

Hicimos un tiramisú, pero en vez de mojar el bizcocho de soletilla o savoiardi en café y Amaretto (un licor de almendras ligeramente amarga), mojamos los bizcochos en una cerveza negra que le añadía licorosidad y recuerdos a café, pero con una profundidad mucho mayor que la que aportaban los ingredientes originales.

Esta receta, que probó Álvaro en un festival de cervezas hace ya unos años, se ha convertido en un postre diferente y divertido que nos gusta preparar para sorprender a la gente que no conoce tanto las cervezas negras y que le gusta trastear en la cocina como a nosotros. Y no sé a quién se le ocurriría, pero le llamó: BIRRAMISÚ.

Los sabores clásicos del tiramisú, pero con un profundo sabor, más fragante e intenso de lo normal, hicieron que el postre subiera de nivel. Para rematar comimos el BIRRAMISÚ con la misma cerveza que habíamos usado para mojar los bizcochos, ¡que espectáculo!

Y hasta aquí todo por hoy, espero que os haya gustado el artículo.

Pablo Morales, Chef y Beer Sommelier

Postres y cerveza, déjate sorprender

¿Cómo llevamos la semana guapetonxs? Desde SABEER, a través del equipo estupendo que hemos formado, divulgamos la cultura cervecera más allá de los estilos más comunes que solemos beber, normalmente con amigos y en un ambiente social. Y hoy, como cocinero (antes que beer sommelier) que soy, nos vamos a...

Mucha de la información que encontramos en la etiqueta de una cerveza la sabemos interpretar, pero hay otra de la que puede ser que no tengamos mucha idea.

¿Qué está obligado por ley a indicar el elaborador o fabricante de la cerveza en la etiqueta? ¿Qué parte de información es opcional? ¿Y qué nos cuenta a los consumidores toda esa información?

Repasemos lo más común que vamos a encontrarnos en una etiqueta:

 

  • Ingredientes: solo es obligatorio indicar los que pueden provocar alergias o intolerancias (gluten es el más común en la cerveza). No es raro encontrar también el resto de ingredientes, sobre todo en las cervezas artesanales, pero siempre irán resaltados los obligatorios (negrita o subrayado, por ejemplo).

 

  • Lote de producción: para identificar posibles defectos de un lote y localizar rápidamente el producto.
  • Fecha de consumo preferente: en la cerveza se indica el mes y el año. Solo es obligatorio para cervezas con menos de 10% de alcohol
  • Cantidad neta: en mililitros, centilitros o litros.
  • Volumen alcohólico: obligatorio si sobrepasa el 1,2%, aunque se suele poner siempre.

 

  • País de origen: siempre debe estar indicado.
  • Referencia del productor: con el nombre de la empresa y la ubicación de la planta de producción, en este caso con un número de registro sanitario.

 

  • Información nutricional: no es obligatorio, pero en muchas cervezas industriales aparece.

Más allá de esto, el elaborador puede además añadir información de los tipos de lúpulos o maltas que utiliza, el estilo de cerveza, sus medidas de IBU (amargor) y EBC (color), logos y diseños de marca… Pero siempre incluyendo lo que es obligatorio.

 

Pablo, Beer Sommelier

 

Hoy vamos a hacer cerveza casera. Una receta especialmente sencilla para los que por primera vez comenzáis en el mundo de la elaboración de cerveza. Esta receta os puede servir como primer paso para saber si os gusta (ojo que engancha) y que a partir de aquí ya os adentréis más a fondo con equipos más sofisticados y elaboraciones más complejas.

Antes de empezar es muy importante tener claro los elementos que necesitaremos para que esté todo preparado y evitar sorpresas que nos harían tener que ir corriendo a la tienda. Váis a necesitar:

  • 2 ollas de 5 l
  • Cazo
  • Colador
  • Termómetro
  • Embudo
  • Espumadera
  • Pulverizador o Cubeta grande (para el desinfectante)
  • Damajuana o cubo fermentador
  • Air lock
  • Botellas para embotellar (con sus chapas o cierre hermético)
  • Sifoneador o Tubo de plástico con válvula para rellenar botellas
  • Hielo o botellas de agua helada para cuando haya que enfriar el mosto

Para elaborar unos 5 l necesitaremos:

  • 500 g de malta molida (1.300 g malta pale, 200 g malta munich)
  • Lúpulos: 40 g (20 citra + 20 amarillo) en pellets
  • 8 litros de agua mineral embotellada
  • Levadura Safale S-04 (4-5 g).
  • Dextrosa (20 g)

Macerado

Calentamos 5 l de agua mineral a unos 70-77º, una vez alcanzada la temperatura añadimos las maltas, quitamos del fuego, tapamos y procuramos que se mantenga la temperatura a unos 65-68º durante 60 minutos. Si fuese necesario volver a calentar y remover cada 15 min.

Dejar preparado un cazo con agua (1l aprox.) a 77º aprox. para añadir en el siguiente paso.

Lavado

Traspasamos el mosto con el colador a la otra olla e intentamos sacar todo el jugo a las maltas. Añadir el agua del cazo (que ya teníamos preparado) sobre las maltas del colador, hasta completar los 5 l.

Cocción

Calentar el mosto y dejar hervir durante 60 minutos sin tapar la olla.

Al minuto 2 de empezar el hervor añadir 10 g de lúpulo (5g citra + 5g amarillo).

Al minuto 55 de empezar el hervor añadir 10 g de lúpulo (5g citra + 5g amarillo).

Whirpool

Terminados los 60’ de cocción dejar enfriar el mosto a 85º y añadir el resto del lúpulo a la vez que removemos con la espumadera o pala esterilizada (procurando no oxigenar el mosto) durante unos 15-20 min, para hacer así el whirpool y crear un remolino que depositará en el centro de la olla los restos del lúpulo y del mosto.

Esterilizado

A partir de este paso todo lo que toque el mosto ha de estar esterilizado, con star-san o productos similares, disuelto en una cubeta y también en un pulverizador, para poder aplicar al resto de elementos que estarán en contacto con la cerveza, airlock, el fermentador e incluso la tijera que corte el sobre de levadura.

Enfriado

Colocar la olla de cocción en el fregadero (o similar) con agua y hielo para lograr enfriarlo, hasta que alcance una temperatura de unos 18-20º y traspasar el mosto al fermentador.

Fermentación

Una vez enfriado a la temperatura indicada añadiremos la levadura (abrir el sobre con la tijera esterilizada), taparemos el fermentador y le colocaremos el Airlock al que le pondremos un poco de agua. Mantendremos el fermentador en un sitio protegido de la luz y con una temperatura de unos 18-20 ºC durante una semana.

Embotellado

Antes de embotellar recordad esterilizar todas las botellas y todo lo que toque la cerveza.

Disolver 20 g de dextrosa en agua caliente (unos 50 ml), dejar enfriar y añadir al fermentador removiendo suave para que se distribuya uniformemente en el mosto, sin provocar burbujas y procurando no remover el sedimento que haya quedado.

Traspasar el líquido a las botellas con un tubo (esterilizado) que toque el fondo de la botella para evitar que no haya salpicaduras y se produzca oxígeno.

Si el fermentador tiene grifo, colocaremos el sifoneador en el grifo y en el fondo de las botellas.

Si el fermentador es una Damajuana, colocar el sifoneador desde la boca de la damajuana hasta el fondo de la botella y utilizar la pinza como grifo.

Chapar o cerrar las botellas y dejarlas en posición vertical una/dos semanas a unos 18-20ºC en un sitio oscuro, pasada la semana meter en la nevera durante 3-4 semanas y a disfrutar de tu propia cerveza.

Como podéis ver es una receta básica, sencilla, para alguien que esté empezando y quiera experimentar, a partir de aquí podemos complicar el proceso utilizando densímetros, yodos, cálculos de ph, tratamiento del agua, etc.

Nosotros también haremos esta receta con estos elementos básicos y os contaremos el resultado.

¡Salud!

Rodrigo Muñiz, Beer Sommelier

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Hola!

Ya empieza la temporada de fútbol y no quiero perder la ocasión de recomendaros unas cervezas y unos aperitivos para que seáis auténticos embajadores del “saber disfrutar”.

Siempre se ha relacionado el hecho de ver el fútbol con tomar cerveza, pero ¿Qué solemos hacer? Pues que o bien vamos a comprar la cerveza al “super” que más cerca nos pilla de casa, o si el encuentro es en casa de los amigxs, pasamos a comprarla al más cercano de su casa. Y esto es un plan perfecto, yo no digo que no. Pero ya sabéis que siempre os animo a buscar un punto más, por eso, en el artículo de hoy, os voy a proponer que busquéis unas cervezas diferentes, para que el disfrute sea doble.

He elegido, para empezar, una Helles alemana como la Schneider’s Bayrisch Hell, dorada y fresca, pero realmente especial por sus matices tan sutiles de cereal. Tengo que decir que es una de mis cervezas favoritas.

Y para esta cerveza, vamos a tomar unas patatas fritas de churrería, auténticas, y unos encurtidos, que son fáciles de encontrar en vuestro mercado de confianza, donde siempre disfrutamos de esos puestos con mucho encanto y con una persona que nos recomienda sabiendo lo que se hace.

Le pediremos al tendero del mercado unas Gildas, unos boquerones, unas aceitunas de Campo Real, y unas banderillas.

Esta cerveza, con mucha presencia del cereal pero con un agradable equilibrio entre dulzor y amargor, será el acompañante perfecto para abrir el apetito y disfrutar de la primera parte del partido. 😉

Y ahora vamos a aprovechar el descanso de 15 minutos para preparar la segunda birra y el plato fuerte. Os recomiendo sacar la cerveza en ese momento para que se vaya atemperando y podamos disfrutar de ella en todo su esplendor.

Es el momento de ir a la cocina a abrir nuestros panes de perrito, untarles bien de mantequilla y ponerlos a tostar. Mientras, calentamos un poco de agua y sumergimos las salchichas bratwurst ahumadas hasta que estén calientes. Creo que es hora de montar nuestro perrito. Colocamos en la base un poco de ketchup y mostaza, nuestra salchicha y encima, haciendo de topping, unas rodajas de pepinillo agridulce y cebolla frita.

Va a empezar la segunda parte y ya tenemos todo listo. Por cierto, no os había hablado todavía de la cerveza que vamos a tomar. Desde Michigan, con amor, degustaremos una Scotch Ale de Founders Brewing, la “Dirty Bastard”.

Una cerveza con aromas dulces entre la fruta pasa y el toffee, que se balancean con un buen toque de lúpulos aromáticos. Complemento perfecto para el ahumado de nuestro perrito.

No sé si estaréis viendo el mejor partido, ¡pero la cena sí que es de Champions League!

Pablo Morales, Chef y Beer Sommelier

 

 

Existen tantas versiones sobre el origen de la tapa como estilos de cerveza, y eso quiere decir que hay muchos. Lo cual es una muy buena noticia para nosotros, los que disfrutamos con este líquido milenario.

Tanto la tapa como la cerveza tienen un “hueco” en el ideario de la mayor parte de la población, normalmente en la barra de un bar y disfrutando de ambos con amigos. Estas dos elaboraciones se han ido refinando con el paso del tiempo hasta convertirse en productos de culto con un gran número de seguidores. Y es en este punto donde me gustaría dar mi punto de vista, en la evolución paralela que han tenido ambos “productos”, hasta convertirse en compañeros de viaje.

Se comenta que la tapa nace para cumplir la función de tapa de manera literal, es decir un trozo de comida, normalmente una loncha de jamón o lomo sobre un trocito de pan servía para tapar la copa que contenía la bebida alcohólica del consumidor. Su función era la de evitar que pequeños bichos voladores que hubiera en el ambiente se introdujesen a “paladear” esta bebida.

Este hecho tiene similitudes con la función que tuvo en un principio el uso del lúpulo. Este ingrediente, ahora tan de moda, empezó a utilizarse como conservante y agente antimicrobiano evitando que microorganismos patógenos pudieran modificar o alterar el líquido.

Hoy en día podemos disfrutar de auténticas delicias en formato tapa, son muchos los cocineros que disfrutan elaborando pequeños bocados para sorprender al cliente. Pero el trayecto hasta llegar aquí no ha sido fácil, durante mucho tiempo este bocado solamente era utilizado para acompañar a una cerveza en la barra del bar.

Actualmente, ya no solo existe “una cerveza” sino que podemos encontrar un gran número de referencias, cada una de ellas con unos matices organolépticos diferentes que nos hacen disfrutar de multitud de sabores, aromas y sensaciones. Aunque muchas de estas cervezas existen desde hace tiempo, la mayoría son nuevas para el público en general, esto hace que cada día pueda ser un nuevo descubrimiento.

La combinación de cerveza y tapa es seguramente una de las experiencias más positivas de las que podemos disfrutar, sobre todo tras una larga jornada de trabajo. Especialmente si se trata de una de las tapas más antiguas, pero sin duda una de las preferidas por todos, como son unas cremosas croquetas de jamón ibérico acompañadas de una de las cervezas propias de esta estación del año, una deliciosa Märzen Bier.

¡A disfrutar!

Álvaro Verdú, Chef y Beer Sommelier

¿Por qué la «TAPA» se llama TAPA?

Existen tantas versiones sobre el origen de la tapa como estilos de cerveza, y eso quiere decir que hay muchos. Lo cual es una muy buena noticia para nosotros, los que disfrutamos con este líquido milenario. Tanto la tapa como la cerveza tienen un “hueco” en el ideario de la...

¡Muy buenas cerveceros!

Hoy os traigo la segunda entrega de la ruta cervecera por Madrid, en esta ocasión por la zona de Antón Martín/Huertas. Espero que las recomendaciones os sirvan para descubrir sitios agradables donde disfrutar de una buena cerveza, y si los visitáis nos encantará leer vuestras impresiones en los comentarios de nuestras RRSS. ¡Vamos allá!

BREW WILD (C/ de Echegaray, 23)

Abierto entre otros socios por los miembros de la cervecera nómada La Quince Brew Wild es un agradable bar donde disfrutar de deliciosas pizzas y cerveza artesana.

Con 15 grifos cargados de las mejores novedades del craft internacional, una nevera repleta de referencias seleccionadas con mimo y su buen hacer en la cocina con sus pizzas, es una visita obligada para cualquier cervecero que se encuentre en la capital.

Consta de dos plantas, siendo la inferior una cueva con mucho encanto desde la que se pueden observar todos los barriles que tienen pinchados.

Sus empleados son auténticos expertos con muchos años de experiencia en el mundo de la cerveza, que sabrán aconsejarte de lujo y contarte curiosidades sobre cualquier estilo que pidas.

¡No dejes de conocerlo!

FOGG BIRRAS & CHEESE (C/ de Moratín, 5)

A escasos pasos de la salida del metro de Antón Martín, se encuentra este paraíso para los amantes del queso, el embutido, y por supuesto, la buena cerveza.

Tendrás 10 opciones distintas y variadas a elegir de entre sus grifos, centradas en los últimos lanzamientos de cerveceras top nacionales, aparte de botellas y latas que podrás maridar acertadamente con su carta.

El apartado gastronómico se centra en el queso, de una altísima calidad y variedad, pero tampoco se quedan cortos con su selección de embutidos, y sus bocadillos harán las delicias de los que busquen una cena más consistente acompañando su cerveza. Me permito recomendaros su butifarra, realmente exquisita.

La decoración del local es austera, pero crea un ambiente muy acogedor e ideal para ir en pareja. Unos grandes toneles de madera hacen las veces de mesas, aportando un toque rústico y auténtico.

BE HOPPY (C/ de Fúcar, 1)

Bajando un par de calles desde el Fogg nos encontramos con esta pequeña pero agradable tienda de cerveza, donde aparte de hacer tu compra habitual podrás detenerte a degustar una buena pinta de tu bebida favorita.

Aunque su tamaño sea reducido, saben compensarlo con creces con la exquisita selección de la que suelen disponer.

Sus precios suelen ser muy competitivos, destacando sobre todo los de las cervezas lámbicas, que suelen estar varios euros por debajo del resto de tiendas de Madrid. De hecho, hay algunas referencias de este estilo que solo se pueden conseguir en este local, así que si eres fan del vinagre no dejes de conocerlo.

Por supuesto el personal también está excelentemente informado, y sabrá guiarte amablemente para que tengas la mejor experiencia.

LA MARIPEPA (C/de Jesús, 7)

A un tiro de piedra del Be Hoppy nos encontramos con este reconocible local, refundado recientemente por un antiguo socio del bar Chinaski de Lavapiés. Su interior evoca de manera eficiente el ambiente de un pub inglés, con una atmósfera apacible y una estupenda selección musical.

Disponen de 14 grifos, en los que podremos encontrar desde los estilos más modernos hasta los más clásicos, siempre habiendo variedad para todos los gustos. Aparte de la cerveza también ofrecen una extensa selección de vinos naturales, vermuts, whiskey y otros licores para los amantes de las bebidas espirituosas.

Es ideal para ir en grupo o en pareja.

CLBM Bar (C/ de las Huertas,59)

Abierto muy recientemente por los miembros del podcast cervecero Como La Birra Misma junto a los dueños del Fogg, este local se especializa en servir hamburguesas, costillas y butifarras junto a (como no) exquisita birra artesanal. 14 grifos internacionales con mucha IPA de por medio y 2 neveras para elegir te aseguran que encontrarás lo que estás buscando.

¡Nosotros os recomendamos visitarlo!

Héctor Lecuona, Beer Sommelier

Ruta cervecera por Antón Martín/Huertas

¡Muy buenas cerveceros! Hoy os traigo la segunda entrega de la ruta cervecera por Madrid, en esta ocasión por la zona de Antón Martín/Huertas. Espero que las recomendaciones os sirvan para descubrir sitios agradables donde disfrutar de una buena cerveza, y si los visitáis nos encantará leer vuestras impresiones en...

Ciertamente, los estilos Porter o Stout no son los más adecuados para el calor veraniego, pero para los amantes de las cervezas negras estos estilos siempre son bienvenidos, y si se pueden disfrutar en buena compañía, mucho mejor.

¿Cuáles son las diferencias entre una Porter y una Stout?

La verdad es que es un tema más complejo de lo que en un principio pudiera parecer, pues ambos estilos comparten muchas características, y aunque en las guías como la BJCP tengamos varias referencias tanto de un estilo como del otro, la similitud es cuanto menos interesante.

Elaboración

La elaboración de estos estilos es muy similar, ambos estilos utilizan maltas base, semi tostadas, maltas caramelo, chocolate, negra, Roasted Barley y cebadas o avenas tostadas sin maltear (estas últimas principalmente en las Stout).

El macerado se puede realizar de forma tradicional y también es común agregar maltas en Late-Mashing (agregar las maltas oscuras al final del macerado), macerar en frío (remojar las maltas oscuras el día anterior y añadir al hervido) y hacer decocción simple, doble, etc.

Quizás lo que más diferencie en el proceso de elaboración sea la adicción, en las cervezas Stout, de vainilla, chocolate, café, nuez moscada o diferentes especias como pimientas, y últimamente el añadido de lactosa o maltodextrinas para dotarlas de más cuerpo, sedosidad o cremosidad.

Ya en el mundo craft será muy común ver la adicción de ostras (Oyster Stout), donuts, galletas, nubes o cualquier ingrediente que ayude a dotarla del carácter deseado.

Cervezas Porter

Podemos diferenciar dos tipos de cervezas Porter, las Ale y las Lager (Baltic Porter). Coinciden en que tienen aromas y sabores a maltas torrefactas o tostadas con notas a chocolate, con ligeros toques a café, caramelo, toffee.

En las cervezas Ale, la Porter Americana suele tener sabores más suaves con un carácter más lupulado y en las cervezas Lager, la Baltic Porter se caracteriza por ser versiones más fuertes y licorosas pudiendo llegar a los 9,5%.

Cervezas Stout

Las cervezas Stout serían cervezas Porter más fuertes, con aromas y sabores a maltas torrefactas o tostadas con notas a café, con ligeros toques a chocolate, caramelo, toffee. Apréciese en este caso la variante café-chocolate con respecto a la cerveza Porter, es decir, en las Porter se supone que predominan las notas a chocolate y en la Stout las notas a café.

El caso es que toda la gama de cervezas Stout coinciden en casi todas las características, que si una más lupulada, que si otra contiene más avena, pero en el fondo son sutiles diferencias que muchas veces no nos permiten distinguir con claridad el estilo.

Así tendríamos, en las cervezas Porter y en las cervezas Stout similitudes como:

  • Sabores y aromas
  • Carbonatación medio-alta
  • Mismo cuerpo (excepto en las versiones más fuertes de las Baltic Porter y Stout)
  • Cierto ahumado y sabores de madera (ya que muchas de ellas se reposan en madera, generalmente de roble)
  • Rango de color, en el líquido y en la espuma.

¿Así que cómo diferenciamos una Porter de una Stout, si al parecer ambos estilos coinciden en tantas características? Quizás la diferenciación más clara sea la sensación en boca, el mayor cuerpo, cremosidad y volumen de alcohol de las Stout, pero, aun así, siguen siendo estilos primos-hermanos difíciles de diferenciar.

Sólo nos queda disfrutar de ambos estilos, de los clásicos y de los modernos, y dejarnos llevar por la magia de las cervezas Porter y Stout.

Rodrigo Muñiz, Beer Sommelier

 

Porter o Stout, ¿primas hermanas?

Ciertamente, los estilos Porter o Stout no son los más adecuados para el calor veraniego, pero para los amantes de las cervezas negras estos estilos siempre son bienvenidos, y si se pueden disfrutar en buena compañía, mucho mejor. ¿Cuáles son las diferencias entre una Porter y una Stout? La verdad...

¡Hola de nuevo disfrutonxs!

Hoy me voy a poner un poco hedonista 😉

Quiero que os imaginéis en una terraza al atardecer, con vistas al mar, mantel de hilo y frente a vosotros, esa persona que disfruta de comer y beber, de esos placeres de la vida que nos hacen estar vivos…

Vamos a ir con algo completamente diferente, vamos a pensar en una mesa con una gran fuente en el medio, llena de hielo picado, y sobre ella, una montaña de ostras Gillardeau nº2.

Las ostras Gillardeau están consideradas como unas de las mejores del mundo, el número que las sucede (las hay de la nº 0 a la nº5), hace referencia al tamaño de estas (en este caso, de mayor a menor tamaño).

Su sabor contiene toda la fiereza del océano, y además son más grandes y carnosas que la mayoría de ostras. Y aparte de su sabor yodado, tiene matices dulces que las convierten en una auténtica delicia.

Vamos a ponernos con ello, que tenemos una fuente rebosante por delante, y se empieza a poner el sol.

Ahora viene lo más sorprendente. Como ya os tengo completamente entregados a la causa, vamos a abrir unas botellas de algo que no os esperabais, una cerveza negra en este caso más seca, y con un contenido alcohólico ligero, ya que el yodado y la licorosidad no se llevan del todo bien.

The Kernel Brewery, tiene justo lo que necesitamos, una Dry Stout llamada “Vic Secret”, maltosa, con recuerdos a chocolate y un toque ligeramente terroso.

Se me está haciendo la boca agua, ¿veis cómo se va poniendo el sol?

Es el momento de darle un buen trago a nuestra Dry Stout, cerrar los ojos, respirar hondo e hincarles el diente a nuestras ostras Gillardeau.

¡Qué maravilla de contraste! Ese umami yodado que deja la ostra combina de manera alucinante con el torrefacto proveniente de las maltas y nos evoca ese chocolate negro.

Bueno, ahora me toca dejaros disfrutar a vosotros, porque mi mente está en esa terraza, con esa montaña de ostras, con buena compañía ¡y mis Dry Stout recién abiertas!

¡Vuestro turno!

Pablo Morales, Chef y Beer Sommelier

 

Maridajes sorprendentes

¡Hola de nuevo disfrutonxs! Hoy me voy a poner un poco hedonista ;) Quiero que os imaginéis en una terraza al atardecer, con vistas al mar, mantel de hilo y frente a vosotros, esa persona que disfruta de comer y beber, de esos placeres de la vida que nos hacen...

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