Grimbergen: una abadía que mira hacia el futuro
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A tan sólo 30 minutos de Bruselas se encuentra la Abadía de Grimbergen, monasterio fundado en 1128 por Norberto de Xanten, cuyos muros encierran un interesante testimonio de la historia de esta región de Europa a lo largo de sus casi 9 siglos de existencia. Cambios sociales, culturales, guerras y revoluciones han dejado impreso un intenso relato que hoy podemos descubrir al visitar su esbelta basílica barroca, el claustro iluminado por coloristas vidrieras, la impresionante biblioteca de los monjes abierta a estudiosos e investigadores y los jardines que enmarcan todo el conjunto.

Entrada a la abadía de Grimbergen - Sabeer visita la abadía
© Mélanie Wenger/ BR&U

Protagonista principal de ese relato -al menos para nosotros- es sin duda la cerveza porque desde el siglo XII y salvando las innumerables dificultades surgidas en cada época, los monjes de Grimbergen han elegido la elaboración de esta bebida fermentada como modo para obtener los recursos que les permitieran mantener el monasterio y sus actividades hacia la comunidad de su entorno.

Lejos de diluirse en el tiempo, esa vinculación cervecera está cobrando hoy un nuevo impulso, como lo demuestra el anuncio para el que tuvimos el honor de ser invitados en este soleado día de mayo: la creación de una moderna micro cervecería en el propio recinto monástico. Un espacio dotado de la más moderna tecnología destinado a la elaboración de pequeños lotes hechos a partir de recetas que combinarán innovación e historia de la mano de los maestros cerveceros de la marca.

Durante la presentación, el padre Karel Stautemas anunció la autorización oficial del Ayuntamiento de Grimbergen para el inicio de las obras que se espera puedan comenzar a la mayor brevedad y nos invitó a brindar por el éxito del proyecto con una cerveza elaborada para la ocasión que seguramente nos puede dar alguna pista sobre el tipo de recetas que verán la luz en esta nueva micro: una amber ale envejecida en barricas de bourbon con un alto contenido alcohólico y sin recarbonatación alguna, plena de matices afrutados y con notas de madera, tueste, turba y whisky.

© Mélanie Wenger/ BR&U

Conversando con Marc Antoine Sochon, maestro cervecero de Grimbergen, tuvimos ocasión de conocer alguna de las ideas que han inspirado este proyecto como son la utilización de lúpulos endémicos belgas -Groene Bel- cultivados en los aledaños del monasterio o la reinterpretación de antiguas recetas encontradas en los archivos de los monjes y traducidas con cierta dificultad a partir de apuntes en latín o neerlandés antiguo. Una puesta en valor de la rica historia de Grimbergen pero siempre con la mirada orientada hacia el consumidor del siglo XXI.

La jornada prosiguió con un buffet frío que disfrutamos en compañía de los miembros de la comunidad en el que se ofrecían diferentes elaboraciones gastronómicas con la opción de ser maridadas con las cervezas de la marca: ensaladas con Grimbergen Blanche y Belgian Pale Ale, roast beef y otros fiambres con Grimbergen Double-Ambrée y algunos dulces con Grimbergen Rouge. Nosotros aprovechamos la ocasión para probar alguna referencia más de las menos habituales en España como la Tripel, que gracias a su mayor contenido alcohólico e intensidad sensorial nos armonizó perfectamente con los bocados más sabrosos, grasos, intensos y especiados como el delicioso paté.

© Mélanie Wenger/ BR&U

Tras terminar el almuerzo los padres de Grimbergen nos guiaron a través de las diferentes dependencias de la abadía ilustrándonos con un resumen de su extensa y apasionante historia. En la biblioteca pudimos recrearnos con antiguos códices sobre elaboración cervecera, recetas y hasta los libros de contabilidad de otros siglos donde con esmerada caligrafía anotaban las compras de ingredientes y las ventas de diferentes variedades de cerveza.

© Mélanie Wenger/ BR&U

También tuvimos oportunidad de contemplar la famosa vidriera del fénix que simboliza el espíritu de los monjes de Grimbergen y su voluntad de sobreponerse a cada avatar del destino, como bien han dado muestra tras cada uno los diferentes incendios y destrucciones sufridos por la abadía a lo largo de la historia.

Es curioso como en cada rincón de la abadía hay algún detalle que da testimonio de su tradición cervecera; como ejemplo aquí tenéis los relieves del coro que representan una planta de lúpulo trepando por la columna salomónica.

© Mélanie Wenger/ BR&U

El punto y final a la jornada consistió en una cena maridada para los invitados, en su mayoría representantes de medios de comunicación de diferentes países. De nuevo pudimos probar la gama de cervezas que comercializa Grimbergen junto con otra elaboración especial que nos sorprendió por su perfil fresco y fácil de beber pese a la complejidad que le dan sus más de 8º y doble envejecimiento en barrica, características muy adecuadas para acompañar los platos principales del menú.

© Mélanie Wenger/ BR&U

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