Estilos

Michael Jackson, el famoso escritor y periodista británico especializado en cerveza y whisky, que recibió el apelativo de “beerhunter”, llegó a escribir en su completa obra “El libro de la cerveza”, que cuando vayamos a un bar o un restaurante no pidamos simplemente “una cerveza”, del mismo modo que no pedimos simplemente “un plato de comida” o un “vaso de vino”.

La cerveza a partir de sus ingredientes básicos (agua, malta, lúpulo y levadura) es capaz de desarrollar una enorme diversidad, que explica lo inapropiado que en el fondo resulta pedir una cerveza sin más. Existen numerosos estilos de cerveza con diferentes orígenes y tradiciones a sus espaldas. Según el Programa de Certificación para Jueces de Cerveza (BJCP), se pueden distinguir cerca de 100 estilos diferentes. Todos ellos presentan distintas cualidades organolépticas que permiten identificarlos. Cada uno de los ingredientes que forman parte de la elaboración de la cerveza, incide en la percepción sensorial de sus características, como por ejemplo su aspecto, donde las maltas utilizadas afectarán al color de la cerveza, o también su aroma, donde aparte de ingredientes como las maltas y variedades de lúpulo empleados, el tipo de levadura moldea las notas aromáticas desarrolladas. Precisamente es la levadura, la que permite clasificar de forma genérica los estilos cerveceros dentro de 3 grandes familias: alta fermentación o ale (la familia que más estilos posee), baja fermentación o lager (la familia con mayor volumen de producción, gracias a su estilo más popular, la pilsen), y fermentación espontánea (la familia más primitiva, ya que a ella pertenecen las primeras cervezas elaboradas de la historia).

“Según el Programa de Certificación para Jueces de Cerveza (BJCP), se pueden distinguir cerca de 100 estilos diferentes.”

El motivo por el que muchos bebedores de cerveza, piden simplemente esa cerveza de forma genérica, cuando entran en un bar o se sientan a la mesa de un restaurante, responde principalmente a la cultura cervecera del país o la región donde vive, y al dominio imperante desde hace décadas del estilo de cerveza más popular y comercial, la Pilsen. Este perfil de bebedor desconoce que existen tantos diferentes tipos de cerveza y que cada estilo de cerveza puede resultar más o menos adecuado según el propósito con el que se vaya a consumir, o también la época del año.

Por ejemplo, si lo que se desea es una cerveza para refrescarse, lo recomendable puede ser una Pilsen, o una Witbier belga. Si por el contrario se busca una cerveza compleja de trago lento, para compartir conversación, es preferible una Barley Wine. Si nos encontramos en verano, son preferibles los estilos de cerveza menos alcohólicos, con presencia de lúpulo en aroma que aporta frescura, y que permiten servirse a bajas temperaturas como una Summer Ale, una Pilsen checa, o una Session IPA. Si la temporada de consumo es el frío invierno, lo recomendable son los estilos más maltosos y alcohólicos como por ejemplo las Winter Warmer.

Tipos de cerveza sabeer

Gracias a esta gran variedad de estilos y a la riqueza de matices sensoriales capaz de mostrar, la cerveza presenta un enorme potencial, aún por desarrollar para el maridaje e incluso la cocina, lo que le permitirá en un futuro ocupar el lugar que merece dentro de la gastronomía. De este modo pasará de ser considerada un simple refresco, a una bebida versátil, con personalidad y capacidad para estar presente en las cartas de los restaurantes, de modo que nos resulte cada vez más extraño escuchar la frase “… para beber, me pone una cerveza.”