La cerveza belga ha sido nombrada Patrimonio de la Humanidad

Cerveza belga Patrimonio de la Humanidad

3 Dic 2016

Esta semana la cerveza ha pasado a ser Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO (La Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura). El galardón lo ha recibido la cerveza belga y no sólo por tener muchas variedades ni una historia que se remonta al siglo XII sino porque su cerveza refuerza la identidad de la comunidad belga.

Elevar la cerveza a la categoría de bien cultural es una gran noticia, ya que ayuda a fomentar la tradición cervecera y el conocimiento de su  proceso de elaboración que se lleva transmitiendo generación tras generación desde hace muchos siglos. Ésta ha sido una de las razones que ha primado para que el comité de la UNESCO se haya decantado por la cerveza belga para ser nombrada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad:

El elemento es accesible a todo el mundo, hombres y mujeres, no se impone a nadie”

Comité de representantes de 24 Estados, Convención de la Unesco

¿Por qué a la cerveza belga?

Puede que la cerveza sea a Bélgica lo mismo que el vino a Francia… y los belgas han sabido divulgar su tradición cervecera de manera muy eficaz, está bien arraigada a su cultura y ésta compartida a lo largo y ancho de todo el mundo. De hecho, Bélgica es uno de los mayores exportadores de cerveza en términos absolutos y más de la mitad de la cerveza que se produce allí viaja al extranjero.

Museo de Cerveza Schaerbeekois, avenue Louis Bertrand 33-35 , Bruselas

Museo de la Cerveza Schaerbeekois en la Avenue Louis Bertrand 33-35, Bruselas

Bélgica ha logrado generar una comunidad que se identifica con su cerveza y en la que la difusión de su tradición cervecera va más allá de su consumo como bebida para los momentos de ocio. Se ha desarrollado toda una estructura nacional en la que la cerveza es la protagonista, con casi 200 fábricas de cerveza, 1.500 estilos, 30 museos temáticos, ferias, festivales, eventos e infinidad de clubes en los que se puede consumir y disfrutar de sus variantes.

Actualmente es uno de los países con mayor consumo de cerveza, unos 79 litros por persona y año. Una de cada tres cervezas que se consumen en el mundo está elaborada por Anheuser-Busch (AB) InBev, cuyo cuartel general está en  Leuven, una pequeña ciudad a media hora de Bruselas, la mayor cervecera del mundo.

Y además de por los aspectos legales que tanto han mareado en el mundo de la espuma belga en relación al a legislación sobre pasteurización, la cerveza belga está ligada a las más altas instituciones… ¡el Parlamento Europeo de Bruselas, Espace Léopold, está situado en una antigua fábrica de cerveza!

La cerveza belga es fruto de su situación geográfica y por ende de su historia. Bélgica comparte influencias tanto de la Europa germánica como de la latina y su clima, demasiado frío para cultivar vides, es excelente para el cultivo de lúpulo y cebada. Otro de los ingredientes principales de la cerveza, el agua, es de una excelente calidad en esta zona.

Plantas como el cilantro o el regaliz y las especias como el jengibre, o las cerezas y las frambuesas, que fueron populares antaño entre los cerveceros franceses, se mantuvieron en Bélgica incluso después de la aparición del lúpulo en la elaboración de cerveza. En ello influyo la campaña contra el lúpulo  “el fruto del diablo”, a manos de los obispos, quienes tenían el monopolio del gruyt, la mezcla de plantas y especias.

Las referencias a los orígenes de la cerveza belga se remontan a la época de las cruzadas, antes de que Bélgica se hubiese formado con país independiente. En el siglo XII la distribución de cerveza era una forma de recaudar fondos, elaborada tanto por abadías como por los franceses locales, bajo el permiso de la iglesia católica. Además, la cerveza era una opción de bebida saludable en aquella época. La cerveza era el “pan líquido” que se ofrecía a los viajeros hospedados en las abadías y como fuente de alimentación durante la Cuaresma,

Durante siete siglos, las abadías fueron evolucionando en sus métodos de elaboración. Incorporaron las influencias que la turbulenta historia de Bélgica fue trayendo de franceses, alemanes y holandeses. Hasta que en el primer tercio del siglo XX y tras traer de  las Indias nuevas especias que incorporar a la cerveza, en 1930, los belgas se independizan de los holandeses, en parte, por la oposición del pueblo  a los altos impuestos sobre la cerveza.

La cerveza belga es ya Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Su consumo  es casi una ceremonia en la que el pueblo belga demuestra un amor a la cerveza que ningún otro país puede igualar.

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